jueves, 25 de agosto de 2011

MARTA ORTIZ



NOVELA

Escribo,
el cuaderno apoyado en la mesa del bar
la puerta nunca está cerrada y entra
un aire de ceniza que enreda la garúa
crepitan las ruedas
un engrudo de agua y tierra
y vela la noche mis palabras y las cubre:

Sábado, madrugada y frío.
Me inquieta una fricción de cables en el ascensor
se detendrá en el sexto
como cada sábado
tiritando a la deriva
busco el ansiolítico
en el cajón donde guardo las cartitas
de mis hijos,
y un vaso de agua
sin pensar en mañana.

Oigo largo el quejido
de los autos al doblar.
Marcas de la huella
una sobre otra:
palimpsestos en el limo.

De su libro: “Diario de la plaza y otros desvíos”
-Rosario, Santa Fe-

3 comentarios:

Vuelo de noche dijo...

gracias Norma, por darle cabida a mi poema en tu revista. Un fuerte abrazo, Marta

galáctica dijo...

Hola Marta: muy logrado este poema de dentro de otro poema, esta circunstancia de la que escribe en el bar y de la novela y de dos realidades que se alternan.En ambas el momento tiene igual fuerza por lo que regresa como siempre la eterna pregunta:¿cuáles son los límites de la realidad, cuál de estas distintas realidades que somos nos representa, o es que somos todas ellas , la invisible, la soñada, la temida y la deseada?
Saludos poéticos de Irene Marks

Vuelo de noche dijo...

Gracias querida Irene, tu lectura siempre toca el fondo de todo lo escrito, el quid. Somos la suma de todas esas "realidades"... o lo más parecido a eso, suma, compendio, no sé. Misterio, siempre misterio, lo vamos deshojando como podemos. Abrazo, Marta