jueves, 9 de diciembre de 2010

SEBASTIÁN JORGI


EXTRANJEROS

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A Pablo, mi hijo

Silencio, Hospital —leyeron.
Los extranjeros no entendieron al principio el contenido, el símbolo del cartel, cuando entraron al país de los humanos “bien derechos y humanos”. Uno de los visitantes notó que algunos hombres llevaban máscaras antigases. En la calle había un hombre gigantesco que estaba tirado, semidesnudo.
—¿Está herido?
—Ayúdenme —dijo el hombre.
—¿Ha habido una guerra?
Ante la insistencia de los extranjeros, el humano grandote negó con la cabeza. Al fin, dijo:
—Ayúdenme. Soy Tarzán, el rey de la selva.


-Buenos Aires-

2 comentarios:

Fibonacci dijo...

jajjajaaj...muy bueno...un saludo

galáctica dijo...

En esta microficción hay muchas connotaciones, que aluden a asesinatos encubiertos y al gran desastre ecológico que aqueja a la humanidad.El final sorpresivo nos duele y a la vez señala la tendencia a destruir la naturaleza. Los "extranjeros" son también los que ayudan a destruirla o luchan por conservarla.Logradísimo , querido amigo . Saludos poéticos de Irene Marks