jueves, 9 de diciembre de 2010

ERNESTO GOLDAR


FERIADO


Ahí está la ciudad
mostrándose desvergonzada.


Veo un gato, hilos, crestas puntudas como erecciones,
ropas tendidas, pájaros desalentados.


Desde aquí mi ciudad son azoteas ennegrecidas,
cúpulas alquitranadas,
zinc podrido de hastío.


Allá está el cielo y un triángulo de río,
gris contra gris, nube sucia sobre un ciego.


Pobre ciudad comida de humedades,
con esta pesadez de la tarde delatándola.


Ni en las cornisas,
ni en la oscuridad de las ventanas,
ni en las antenas vacías como el hambre,
ni en los tanques de agua,
ni en los balcones, ni sobre el humo ocasional de los incineradores,
ni crucificado en las rejillas de los refrigerantes de aire.
he podido ver un hombre.


De su libro: "Instinto de conversación"

-Buenos Aires-

2 comentarios:

Fibonacci dijo...

Seguro que has mirado bien?...haberlos ahilos...aunque abunden pocos...
Un besote...me ha gustado mucho.

Laura Beatriz Chiesa dijo...

Ernesto: una paisaje de feriado muy solitario, donde resaltan los elementos del barrio, que siempre conviven con nosotros. Donde las "humedades", son el motivo de los verdines en las cornisas que aún perduran, y le otorgan edades cargadas de años . Muy bueno. Un abrazo,