domingo, 7 de diciembre de 2008

CARLOS MARGIOTTA

DEJÓ

Dejó las sábanas húmedas en el piso,
sus libros tirados contra la cómoda,
el aire perfumado de lavanda,
las heridas goteando de un broche
y un consuelo arrugado en la almohada.
Dejó dos palomas mensajeras que me dieron miedo,
una estatuita de Buda,
el lápiz rubí (acuérdate de mí) ,
las fotos de Gesell veladas en un rincón
y el odio en un paquete de regalo.
Dejó el sabor flotando en un globo,
las cuentas de la luz,
una media azul entre los ruleros,
el té de manzanilla frío,
dos galletitas hechas migajas,
su bolsito sentado en una silla
y su mirada clavada en el espejo.
Dejó su memoria desparramada
junto a los objetos perdidos
y mi grito ahogado, reclamándome.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

CARLOS: TE MANDO UN MUY BIEN 10 FELICITADO!!!
DESCUBRÍ LA CONSIGNA.... MUY BUENO LO TUYO "PROFE"
NORMY P.

Anónimo dijo...

Carlos: Qué buen poema a pesar de los despojos.
Víctor H. Tissera

Elina dijo...

Carlos: un enorme placer leer tu poema. Un abrazo. Elina Duprat