martes, 26 de julio de 2011

SILVIA LONG-OHNI


ELEGÍA PARA ERNESTO GOLDAR

Cae lluvia de muerte en Buenos Aires.
Quién sabe lloran ángeles
y mujeres perdidas
y niños desvalidos
que no saben su nombre pero advierten
que algún rayo de luz se ha congelado
en esta hora aciaga
en que Ernesto ha fugado
hacia el lecho marino de la muerte.

Mas dejó su sonrisa colgada de una encina,
su voz de fruto dulce prendido en los faroles,
su mano de mansedumbre, un temblor sobre el rostro
de todo aquel que anduvo a su costado.

Pero es inevitable:
Cae lluvia de muerte en Buenos Aires.
Nadie sabe en París ni en Estocolmo,
quizás nadie tampoco en Quitillipi
que la muy zorra muerte
se lo ha llevado con todos sus poemas
dormidos en el trazo, sobre la pura hoja
de un colegial cuaderno Rivadavia
tapa dura
 y tierna la emoción y la mirada
que entre renglones camina Buenos Aires,
sus calles perfumadas de silbidos,
un corazón que esconde sus tristezas
tras árboles morosos y gorriones,
una pena tan dura y solitaria
como esas viejas calles de adoquines
que esconden la memoria de sus pasos.

Cae lluvia de muerte en Buenos Aires
y es julio acumulado en el silencio
del que ha callado y duerme
o se va, simplemente, sin despedida alguna
y a plomo como el día se coagulan
los llantos, los recuerdos
porque Ernesto está vivo y queda con nosotros
su voz de pajarito en desamparo.



Long-Ohni
Julio 2011

5 comentarios:

Norah Barranco dijo...

Marvilloso epitafio, sencillamente conmovedor.
Un beso

Norma Padra dijo...

Mil gracias querida Silvia, por despedir con tus palabras a un gran amigo!!!

Anónimo dijo...

Muy bello y sentido homenaje a un gran escritor!!!
Te felicito Silvia, es conmovedor.
Liliana Iglesias

Anónimo dijo...

Estimada Silvia Long.Oni: muchas gracias por tu poema a Ernesto, realmente me has conmovido, como si lo hubieras conocido a él en el mismo tiempo que yo--hace 45 años que lo conocí por intermedio de Ramona--. Fue en la Biblioteca de la Asociación Belgraniana de Caballito, en 1966...en fin, tu poema es antológico y retrata a Ernesto Goldar, nuestro amigo, hermano para mí y supongo que para vos también.
Un ensayisto y crítico de lujo, en las lides revolucionarias, de los años 60 y 70, un hombre cabal, después ya dedicado a la Poesía. Muchas gracias, Silvia y decir "te felicito" sería una redundancia gratuita...un poemazo!!
Presiento que te he conocido hace muchos años, es la sensación que me acoge, mi cariño incondicional y mi admiración.
Saludos a Fenando.
SEBASTIÁN JORGI y RAMONA

galáctica dijo...

Silvia, tu poema captura con emoción y cariño la esencia de quien fuera un gran ser humano y amigo, como han expresado Sebastián y Ramona. Gracias por este recuerdo magnífico a una gran poeta . Saludos Irene Marks