lunes, 5 de julio de 2010

MARTA ORTIZ


GIRO

Tenue,
el sol de abril
rasga el humo de la tarde.
El niño juega
en su sonrisa quieta
el vuelo sin destino del pájaro.
La claridad
tras engañosa apariencia gris
le baja
(clausura sus ojos)
los párpados.
Piadosa húmeda
la tarde de humo
desata despliega velámenes.
Aniquila vestigios de luz.

-Rosario, Santa Fe-

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Ese brillo de sol, está en tu alma también!!!
Me gusta tu poesía.
Cariños
Liliana

Vuelo de noche dijo...

Gracias Liliana, por tus palabras. Es auspicioso hacer contacto a partir de un rayo de sol. Abrazo, Marta

Anónimo dijo...

Marta, tu poema me recuerda el paisaje de una "tarde de humo" sobre el río Paraná y sus islas que vi hace pocos años. Me ha gustado ese contraste de imágenes que haces entre la claridad tenue y el humo invasor.

Lillian