miércoles, 12 de mayo de 2010

MARÍA ELENA ASTORQUIZA


AMARTE

Amor mío, darme cuenta que te amo
me emociona, y emocionarme,
me hace amarte más aún, porque
entiendo cuanto significas para mí,
y se humedecen entonces mis ojos,
y esas lágrimas que de ellos caen al recordarte,
no son más que dulces gotas de rocío,
que riegan el jardín de mi alma inquieta,
humedeciendo también mis labios como
si ellos fueran dos rosas rojas,
para que cuando tú vengas amante,
a tomarlas de mi boca,
mis labios te esperen húmedos, turgentes,
esperando ser besados,
pero con la suavidad de un beso ardiente,
que mi desesperación provoca,
y que encerrando a los míos temblorosos,
en el calor y los deseos apasionados de los tuyos,
buscarán ansiosamente,
recuperarse de toda esa inmensa falta que me has hecho,
durante todo ese tiempo largo, eterno,
en el que junto a mí te necesito y no te tengo!

-Santiago, Chile-

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Siempre es bueno un texto de amor y éste es apasionado al extremo pero no empalaga. Felicito a su autora. Yo cambiaría, para no repetir, "esperando ser besados" por "anhelando ser besados". Vaya un abrazo.

Jorge Luis Estrella

Maria Elena dijo...

Estimada Norma, te agradezco el haber subido mi poema a tu blog.
Estimado Jorge, tienes razón, muchas gracias por tu alcance, lo tendré en cuenta para cuando escriba.
Les invito a visitar mi propio blog que he creado hoy día, atentamente,
María Elena.

http://enmiplaya.blogspot.com/