domingo, 9 de noviembre de 2008

MARTA ORTÍZ


ESPERA

Acechábamos incrédulas
una señal un atisbo
en la noche serena.
Helaba.

Yo seguía la cinta de luz
en la cadena de automóviles
ella moderaba el sesgo desbocado
en las piruetas del cachorro
olfateaba como yo
oteaba el aire intenso
se cargaba de partos.

Yo tildaba las ramas
rapadas dos o tres hojitas
tardías
como pelos fatuos.
Auscultaba
por encima del árbol
y más alto aún
fuera del entorno deshilado
las luces de neón
y un cierto resplandor nevaba
añicos copos
cristalizaban mi cuerpo.

Palpó aterida la paloma
en la piedra el tibio simulacro,

nidos de ceniza tocaban tierra.

No quedan dudas:
el invierno coagula entre nosotros.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Querida Norma:
gracias por la publicación, como siempre, muy cuidada y amorosa.
Un fuerte abrazo, Marta

Juan Carrizo dijo...

permitame presentarme soy nuevo en la página,y he quedado sorprendido con las imágenes poéticas que usted utiliza,tan delicadas y exquisitas,me hizo sentir realmente el invierno que describe y éso que estamos con temperaturas elevadas me gustó su poema un abrazo litarario

Marta dijo...

Gracias,Juan, el abrazo literario y poner en palabras el efecto de la lectura son estímulos invalorables para mí. Otro abrazo, esta vez para vos, y gracias otra vez. Marta