sábado, 24 de noviembre de 2007

GUSTAVO TISOCCO






Caen las hojas en las veredas,
por elevar vuelo se escapan de sus gajos.
Las ramas inquietas perciben el adiós.

El otoño se vistió de borceguíes y un manchado traje verde,
calzó sus lentes oscuros, tomó el fusil
y arrasó cipreses, ombúes y fresnos.

Aúllan por la acera las tristes ninfas
diezmadas en color amarillo,
resquebrajados suplicios
emergen mientras sucumben.

Ahora es invierno en las calles.
Un viento frío supervisa los bares, las iglesias, las plazas,
no sea que aparezcan nuevos brotes.

Desaparecieron las hojas,
nunca más primaveras ni risas juveniles,
solo flores de plástico en el jarrón del lujoso escritorio.

2 comentarios:

Gustavo Tisocco dijo...

Gracias Norma por publicarme nuevamente en tu bello y cuidado blog.
Un abrazo Gus.

Alicia Perrig dijo...

Siempre es conmovedor leerlo, Gustavo, siempre queda flotando esa brizna de lo inolvidable, de lo intangible, de la belleza y el gozo. Gracias, como siempre, por su compromiso.