martes, 19 de junio de 2007

SEBASTIÁN JORGI


LA NIÑA QUE LLEGÓ A LA LUNA


No soy una niña cualquiera, pese a que curso normalmente el séptimo grado en la Escuela 7. No soy una alumna 10, aunque suelo entender todo lo que explica la seño.
No quiero leer cuentitos dulces de finales felices, con personajes triunfadores, tampoco me gusta esa poesía clásica que nos lee la seño y que la alcahueta de Dani suele recitar de memoria para seguir siendo la chica 10 de la clase. Las composiciones sobre el paisaje, sobre mi mejor vecina y sobre “mi perrito bueno” me dan náuseas, como ayer me pasó al mirar la televisión, el noticiero de la cadena internacional, en secuencias vivas de terror tras la caída de una bomba sobre las arenas de Irak El otro día fue la explosión de un coche-bomba, cerca de una escuela y entonces supe que la felicidad es limitada para muchos niños de este planeta. Mientras la Dani recita un poema de un tal Federico no sé cuantos y Paquito habla de un cuento de un tal Borges, yo sigo con mi memoria fijada en esos hechos tan terribles que me abstraen de la realidad y viajo, me voy de este presente que me duele, despego y vuelo, de pronto estoy por las nubes, en otro tiempo y un lugar de golpe celeste y con puntitos brillantes, en los que se adivina cierta alegría. Y pienso cuánto vale la paz, en ese sueño-viaje en medio de las estrellas.
-Cris, vos siempre en la luna, eh -me recrimina la seño.
Entonces simulo que reacciono, hago que vuelvo en mí y digo:
-Ah…sí, seño, es que…
Es que sí, con mucho orgullo, prefiero estar en la luna, ir al espacio como la perrita Laika y ser una astronauta como esas mujeres que van en los Discovery. Al fin las mujeres podemos salir de paseo por el espacio, porque antes era él “el primer hombre” en el espacio, “el primer hombre” en esto y en lo otro. Es que pocos se acuerdan de Marie Curie, científica de alto vuelo y de Susana Pepper, nadadora campeona argentina. Lo digo para mí, mientras mis compañeras hablan de la novela de la tarde que pasan por televisión, prefiero ver Bonanza o La Familia Ingalls, esas series viejas, que veía mamá y que aún suele ver.¿Me estoy yendo por las ramas?
- Cris-dice de golpe la seño- ¿Estás en la Tierra o estás en La luna?
- En la Tierra, seño.
- A ver..¿de qué hablaba Dani...?
- De Federico…
- De Federico hablamos ayer…a ver si bajás a la Tierra, Cris.
Hago un ademán, asiento, sigo la rutina de todos los días y trato de no contradecir a nadie, pero sé que debo prepararme para un escape ecológico, salirme de la zona minada, no estar en la arena movediza del atentado de cada día. Porque también sé que es mejor vivir en la Luna, “estar” en la luna divagando y nada de leer a esos escritores mentecatos, mi lectura será siempre Bradbury y John Batharly, del que estoy leyendo su cuaderno de apuntes, en los que cita a un Obispo del siglo XVII, que asegura que los lunáticos no admitían la maldad. Pero debo seguir viaje, hacia el futuro.
Por eso estoy preparando mi escafandro y mi traje espacial.

2 comentarios:

X. DUARTE ARTIGAS dijo...

CON LA HUMILDAD DEL MUNDO ANUNCIO E INFORMO A ESTA NIÑA TAN BIEN UBICADA EN EL MARGEN, QUE TAMBIÉN LA POESÍA TOCA Y RE-TOCA EL MUNDO QUE NOS HAN PRESTADO PARA VIVIR.
UN ABRAZO DE XAVIER

Anónimo dijo...

El Grupo ALEGRIA felicita a Sebastián Jorgi por la premiación en el Concurso organizado por la “Embajada para la Paz”.
Un abrazo de Cristina Piazarro
"Sebastián Jorgi, de Capital, por el cuento “La niña que llegó a la luna”.
Su rebelde protagonista, critica las enseñanzas de su maestra- a su juicio banales, mientras los niños de una parte del mundo sufren las guerras. Su imaginación la lleva a un mundo de paz y armonía. Ante los reproches de la maestra por estar divagando en la luna, recuerda que leyó alguna vez que los lunáticos no admitían maldad. Hay un oculto homenaje al escritor Bajarlía con la mención de su seudónimo.
Un cuento en el que los niños se sentirán reflejados al identificarse con la protagonista y sus preocupaciones."