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se abre opaco el cielo
hasta desaparecer ante los ojos
se filtra un rayo de luz entre el ramaje
y se transforma en rehén de la mirada
las pupilas se atrincheran
soportan que los restos insepultos
fluyan cada tanto desde debajo de la piel
que la roca y la soga
combatan el remolino vertiginoso
sólo falta hasta el exilio una corta travesía
y el rumor de arena y lodo
no pueden contener el instinto
se abre opaco el cielo
hasta desaparecer ante los ojos
se filtra un rayo de luz entre el ramaje
y se transforma en rehén de la mirada
las pupilas se atrincheran
soportan que los restos insepultos
fluyan cada tanto desde debajo de la piel
que la roca y la soga
combatan el remolino vertiginoso
sólo falta hasta el exilio una corta travesía
y el rumor de arena y lodo
no pueden contener el instinto
-Buenos Aires-
1 comentario:
Isabel todo el instinto marcando el sendero, buen poema.
Saludos, Gus.
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