
QUEVEDO
Un gran hombre permaneció enterrado,
mas de trescientos años al dejar la vida;
en Infantes vivió su libertad perdida,
condenado por la claridad de su narrado.
Después de los años transcurridos,
encontrado el lugar de enterramiento,
dicen que era zambo, - yo no miento-:
han visto unos huesos muy torcidos.
Muy tranquilo el poeta descansaba
en grande y escondida sepultura,
le tocan sus huesos y él no lo esperaba.
Si vivo estuviere, -¿no hay censura?-,
¡a hostias a los “moscones” despachara,
para meter en sus “testas” la cordura!.
Un gran hombre permaneció enterrado,
mas de trescientos años al dejar la vida;
en Infantes vivió su libertad perdida,
condenado por la claridad de su narrado.
Después de los años transcurridos,
encontrado el lugar de enterramiento,
dicen que era zambo, - yo no miento-:
han visto unos huesos muy torcidos.
Muy tranquilo el poeta descansaba
en grande y escondida sepultura,
le tocan sus huesos y él no lo esperaba.
Si vivo estuviere, -¿no hay censura?-,
¡a hostias a los “moscones” despachara,
para meter en sus “testas” la cordura!.
-Ciudad Real, España-
3 comentarios:
Emilio: Un lindo poema-homenaje. Mi saludo cordial,
Gracias, Laura.
Un abrazo desde España.
Emilio
Quevedo, un personaje que no debe de ser olvidado. Desde Barcelona, gracias y felicitaciones. Trinidad.
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