
EXISTIR LA VIDA
La impaciencia hace existir la vida
segregando verde que duplica verde
sobre raudales de luz.
La herramienta bebe sangre
de las manos empapadas de sudor.
Cuando regresa el obrero de la jornada
besa a la niña y a la muñeca de la niña.
La cabeza, hormiga enclenque,
repleta de sueldos rebajados y deudas,
desordena ideas obedientes.
Cuando la niña es mujer, se queda sola la muñeca
y llora sobre la huelga abierta del obrero.
Atardece
y la ciudad vacía es un llanto negro.
La impaciencia hace existir la vida
segregando verde que duplica verde
sobre raudales de luz.
La herramienta bebe sangre
de las manos empapadas de sudor.
Cuando regresa el obrero de la jornada
besa a la niña y a la muñeca de la niña.
La cabeza, hormiga enclenque,
repleta de sueldos rebajados y deudas,
desordena ideas obedientes.
Cuando la niña es mujer, se queda sola la muñeca
y llora sobre la huelga abierta del obrero.
Atardece
y la ciudad vacía es un llanto negro.
-Buenos Aires-
6 comentarios:
Jorge: el poeta que yo quiero leer, el que va más allá, el que trasciende las formas. Un abrazo, Laura Beatriz Chiesa.
Un poema distinto Jorge, se escucha el grito, la denuncia y duele, esa niña nos duele.
Un abrazo Gus.
Jorge: el dolor de una cruda realidad se doblega ante el poema. Hermoso aunque el llanto sea negro. Felicitaciones. Marta Julia Ravizzi
Los sinsabores de un jornalero tiene estas improntas de sangre y sudor,de sueldos que no alcanzan para solventar las necesidades básicas,ver crecer a nuestros hijos paliando las situacciones adeversas con amor y sacrificios,la rebelión del hombre que es acallada por la fuerzas como un manto negro de desesperanzas 'Bravo poeta!
Queridos amigos:
Gracias Norma, gracias Laura, gracias Gustavo, gracias Marta, gracias Juan. Muchísimas gracias.
Un fuerte abrazo y Feliz Año.
Jorge Luis estrella
Amigo Jorge: el presidente del Banco Central, debería repartir los Fondos del Bicentenario entre todos los hacedores de la cultura de este bendito país. No solo a mí, como tu lo deseas. Pero si me lo llegaran a dar... vamos Miti y Miti.
Un abrazo de Norma
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