
Otoño sonoro de quebrados ocres,
paisaje alfombrado de un crujir fugaz,
ostentando altivo su fuerte osamenta...
como despojado de su cortedad.
Su añosa nostalgia cabalga en el viento,
mientras se maquilla de un tenue matiz,
segándose en halos de aire rizado
que agita caireles bajo un cielo gris.
Frente a la osadía de un árbol perenne,
que resiste airoso su afrenta vivaz,
se monta a su cierzo y veloz avanza
mientras profetiza que desistirá.
Como paradoja de este juego impío,
su arte despliega, aún sin avistar,
que bosqueja calles de acuarela y cobre,
sobre la hojarasca que forma el vitral.
-Buenos Aires-
2 comentarios:
Norma Nisy: muchas gracias por tu puntual saludo!!!
Cariños de Norma P.
Que musicalidad tienen éstos sonetos,preciosos cálidos y delicados,ha sido un gusto enorme leerte amiga (felicitaciones)
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