
A F R I C A
Nació chocolate, sus ojos redondos como lunas color azabache.
En turbado plenilunio, tu mirada. Esa incógnita, tu continente, que contemplabas desde la distancia, todo como de jade y turquesas.
Tu mirada de asombro a la vida, con destino incierto.
Primitivo, exquisito y pequeño cuerpo panzón, desbordante latido que escucho desde aquí.
Nació chocolate, sus ojos redondos como lunas color azabache.
En turbado plenilunio, tu mirada. Esa incógnita, tu continente, que contemplabas desde la distancia, todo como de jade y turquesas.
Tu mirada de asombro a la vida, con destino incierto.
Primitivo, exquisito y pequeño cuerpo panzón, desbordante latido que escucho desde aquí.
Te habitan reyes sin corona ni codicia .
Te invaden piratas de todos los extremos. Ávidos y ruines, te rapiñan.
Se ruborizarían hasta los animales carroñeros si pudieran, ante el despojo..
Piratas desde mil destinos y una consigna: Depredar.
Te invaden piratas de todos los extremos. Ávidos y ruines, te rapiñan.
Se ruborizarían hasta los animales carroñeros si pudieran, ante el despojo..
Piratas desde mil destinos y una consigna: Depredar.
La ambición y la ruindad, te cercan.
Y yo aquí expectante. Con el corazón ceñido, contrito. Bajo mis ojos.
Temo. Conocedor de nuestros pretéritos sin escarmientos.
¡Ah!, si pudiera hacer diluviar amor y una voluntad transparente!
Conservar para siempre el jade y las turquesas.
Y yo aquí expectante. Con el corazón ceñido, contrito. Bajo mis ojos.
Temo. Conocedor de nuestros pretéritos sin escarmientos.
¡Ah!, si pudiera hacer diluviar amor y una voluntad transparente!
Conservar para siempre el jade y las turquesas.
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